dimarts, 18 de setembre del 2012

Fills de l'època











Somos hijos de nuestra época,
y nuestra época es política.

Todos tus, mis, nuestros, vuestros
problemas diurnos, y los nocturnos,
son problemas políticos.
Quieras o no,
tus genes tienen pasado político,
tu piel un matiz político
y tus ojos una visión política.

Cuanto dices produce una resonancia,
cuanto callas implica una elocuencia
inevitablemente política.

Incluso al caminar por bosques y praderas
das pasos políticos
en terreno político.

Los poemas apolíticos son también políticos,
y en lo alto resplandece la luna,
un cuerpo ya no lunar.
Ser o no ser, ésta es la cuestión.
¿Qué cuestión? Adivina corazón:
una cuestión política.

Adquirir significado político
ni siquiera requiere ser humano.
Basta ser petróleo,
pienso compuesto o materia reciclada.

O la mesa de debates
de diseño durante meses discutido:
¿redonda?, ¿cuadrada?, ¿qué mesa es mejor
para deliberar acerca de la vida y de la muerte?

Mientras, perecía gente,
morían animales,
ardían casas,
y los campos se quedaban yermos
como en épocas remotas
y menos políticas.

Wislawa Szymborska

dijous, 13 de setembre del 2012

Vexo os nenos pasar

 















Vexo os nenos pasar. Venen da escola ou vanse.
Levan libros na man e caramelos.
Levan o sol debaixo dos zapatos.
As súas voces encheron o lugar no que escribo.
As mulleres que os coidan van detrás.
Ás veces algún neno quere voar e escapa.
Pero elas non os chaman porque saben
que os nenos sempre volven.
Ser libre, algunhas veces, significa volver.

María do Cebreiro

No ho fa una mà sinó moltes mans


Mà groga estampada contra l'asfalt per una educació pública i de qualitat.

dijous, 6 de setembre del 2012

Per què escric?

Per poder pensar, per no passar per ull, perquè no sigui dit, per arribar al pot de la confitura, per compromís, perquè sí, per ressuscitar els vius i els morts, per casualitat, per no perdre el fil, perquè estava escrit, per embolicar la troca, per elevar un misto cremat en homenatge a la universal estrella apàtrida catalana, per elevar la temperatura, per participar-hi, per fugir-ne, per quatre pessetes, perquè no tinc cua, perquè algú bé hi ha de posar la cara i dir-ho, perquè si no no sé qui som ni què representem, perquè em foten crits, perquè m'estimen, per renegar de tot i de tothom, perquè tires la pedra i qui sap on va, perquè no pot ser, per fer-te companyia, per ara, per tota una sèrie de circumstàncies que no cal explicar, perquè ni el bosc ni l'asfalt no esborrin el camí de casa, per una mena d'insatisfacció universal, perquè he vist reflectits a un vidre els dits d'un vell que ballaven un instant damunt la porta quan entrava al menjador, perquè t'hi fixis, perquè no es pot enterrar la veritat, per escriure't i perquè tu me n'ensenyes, mira: llamp, llet, llit, llot, llum. 

Enric Casasses

dimecres, 29 d’agost del 2012

Què és la literatura?


Ahora que no hay nadie mirándome (ya que es infaltable la mirada hueca de los que no saben por qué se sienta una mujer en el escaño de una plaza), puedo tomar nuevamente el cuaderno y leer lo que he escrito.

No interpreto demasiado, pero me gusta solazarme con algunas palabras innovadoras, o frases que reflejan otro asunto, distinto a lo que ellas realmente dicen. Luego me canso, los ojos pican y el sol entra por el túnel de los árboles. Me detengo a mirar a algún muchacho que pasa y sé que él también está preguntándome: ¿qué haces ahí, qué harás mañana?

Garabateo cosas sin sentido, tiendo a tijeretearme quitando letras, dejando consonantes difíciles de pronunciar, injertos de otros abecedarios primitivos, aullidos palatales desde más allá de las estrellas; y el muchacho vuelve al mismo punto de partida, pasa a mi lado con el cigarrillo rozándole los dedos, escondido en ellos como un prestidigitador. ¿Qué haces ahí?, su sonrisa es imperceptible y me envuelve. Yo no distingo sus ojos, por eso los invento y, a medida que se aleja de mí y va al árbol de raíces salientes, para rondarlo y volver a desordenarse el pelo, yo le cambio el color y agrego matices ahora sin nombre.

Me gustaría hablarle o gritarle que ya lo conozco, que también podría caminar a su lado, en silencio, sin perturbar sus sueños, pero me retraigo como una medusa, aceptando mi soledad hecha historia, dejándolo arrimado a un árbol seco y áspero hasta que la noche y sus manos frías lo devuelvan a mi cuaderno, el que en estos momentos abandono aquí, en este escaño, para que él pueda encontrarse mañana.

Alejandra Pizarnik

dilluns, 20 d’agost del 2012

divendres, 20 de juliol del 2012